Vitamina D: el déficit que casi nadie detecta a tiempo
La vitamina D es la gran olvidada de la medicina moderna. No duele, no avisa, y cuando aparecen los síntomas, el déficit ya lleva años instalado. Se estima que una parte importante de los adultos mayores de 40 vive con niveles insuficientes sin saberlo.
No es una vitamina cualquiera. Funciona más como una hormona: regula el calcio, protege los huesos, participa en el sistema inmunitario y hasta influye en el estado de ánimo. Su carencia se asocia con mayor riesgo de caídas, debilidad muscular y huesos frágiles.
Por qué es tan común
El cuerpo la fabrica con luz solar, pero vivimos cada vez más en interiores. Protector solar, jornadas de oficina, inviernos largos y piel más gruesa con la edad: todos esos factores reducen la producción natural. La alimentación ayuda poco, porque son pocos los alimentos con cantidades significativas.
El resultado es un déficit silencioso que los médicos detectan solo cuando piden el análisis específico. Y ese análisis no forma parte del chequeo de rutina en la mayoría de los casos.
Señales que no debe ignorar
Cansancio persistente sin causa clara, dolores musculares vagos, sensación de debilidad, cambios de ánimo. Son síntomas inespecíficos que se atribuyen a la edad o al estrés, pero que en combinación merecen una pregunta al médico: ¿cómo tengo la vitamina D?
La buena noticia es que medirla es un análisis de sangre sencillo y el tratamiento, cuando hace falta, es seguro y barato: suplementos orales con supervisión médica.
Cómo mantenerla en nivel
Exposición solar sensata: 15 a 20 minutos de sol en brazos y cara, evitando las horas de máxima intensidad, varias veces por semana. En invierno o si vive en latitudes altas, el sol no alcanza y el suplemento se vuelve necesario.
Alimentos como pescados grasos (salmón, sardinas), huevos y lácteos fortificados aportan algo. Pero ni el sol ni la dieta bastan siempre: por eso el análisis periódico, sobre todo después de los 50, es la herramienta más confiable.
No se automedique con dosis altas: la vitamina D en exceso también tiene riesgos. La dosis correcta depende de su nivel actual, su edad y su exposición solar. Hable con su médico, pida el análisis, y corrija el déficit a tiempo. Su cuerpo se lo va a agradecer con huesos, músculos y ánimo más fuertes.
Dr. Jose A. Cisneros, MD,Ph.D @drcisneros.com